Amigos de Potrerillos, aquí les dejo este vídeo realizado por Luis Morales de nuestro “Querido Potrerilos del ayer”.
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Blog Mantenido por | Hugo Donaire Miles, Freddy Araya Valenzuela. (El Salvador, Región de Atacama, Chile) Contenidos más leídosLo más leído escrito desde 21-07-2008
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Potrerillos y su BellezaEnviado por HDonaire el 01/07/2008 a las 02:22 PM
Amigos de Potrerillos, aquí les dejo este vídeo realizado por Luis Morales de nuestro “Querido Potrerilos del ayer”.
Etiquetas: Videos
Yo, Dios ilusoEnviado por Freddy Araya V. el 30/06/2008 a las 11:33 AM
Contando con la alegría de un momento ínfimo me recuesto y enciendo el tv. Como desde hace 32 años la sangre se pasea implícita y explícitamente por la pantalla, desde hace 32 años que existe todo, hace 32 años los creé a todos con la ilusión de tener compañía, de crear lazos con algo, de amar. Así me desilusionaron mis propias creaciones, en un pricipio parecían perfectos, no era posible tener problema alguno, las cosas sucedían y yo salía caminando y silbando, sonriente. Ahora los miro y todo es terrible, mis creaciones son como yo, perversas, siguen sus instintos autodestructivos y destrozan todo lo que en apariencia les sirve: personas, árboles, cerros, aguas, aire, corazones, confianzas, cariño.
Me levanto, apago esa cosa rara y salgo al mundo, a mi mundo. Se me presenta y se burla, una de mis creaciones me sonríe y luego saca la pila de su pendrive y la bota junto a mis pies. Creo que esto tiene poco sentido, ahora escribiendo frente a una pantalla apago el monitor y miro mi reflejo, mis ojos cansados susurran un perdón, yo les recito a De Rokha:
Etiquetas: relatos
| Comentar Gotitas del almaEnviado por Freddy Araya V. el 28/06/2008 a las 05:36 PM
Libro auto referente en el que la autora cuenta sus vivencias. Durante el desarrollo de sus escritos estiliza su escritura con formas inteligentes y rítmicas que hacen sospechar su naturaleza poética en varios de sus pasajes, las cuales hilvana en torno a su vida: | Comentar Hijo del CobreEnviado por HDonaire el 26/06/2008 a las 09:28 AM
Crecí bajo el amparo material de dos chimeneas de acero que hoy aún fuman cobre, en medio de la arena eterna, donde el sol te besa oscureciendo la piel. Pasado fue, cuando evitando la labia política y las tentaciones que producían las mini faldas que iban a nacer en la capital y regiones en los años 50, treparon a la región de Atacama, en la nariz de un cerro, buscando un pedazo de suerte llamada cobre, algunos campesinos que se le extravió la cosecha, algunos obreros cesantes debido al traspié de los señores hierro y salitre. Se nutría de esperanza esta tierra declamada al viento y son de dos chimeneas.
Mi abuelo trajo un pañuelo, un botón cocido de valor, una maleta de cuero calurosa, un par de cartas hechas verdad, un ruido que era hambre, una flor que era deseo y luego fue su honor. Luego nació mi Padre, jugó libre en su niñez hasta que su adolescencia le pidió buscar futuro, cuando las universidades aún enseñaban algo. Regreso a estos cerros, en un momento donde el mundo y los procesos le pedían la jubilación a los trenes y el país se debatía entre una izquierda ilusa y una derecha económica. Luego nací yo, y las chimeneas ya tenían más tiempo para dejarme soñar entre los cerros casi blancos que me cuidaban. Llegaba la hora en que los miles de dólares y el derecho del ambiente, se hiciera escuchar en nuestras economías. De nada sirvió la defensa de las historias pasadas y sentimientos de las caras y manos partidas por el sol y el ácido Lord Cobre. Se moría un mundo sin micros, sin estacionamientos, sin ladrones con odio. No necesitábamos usar el Metro para vivir, ya que el único metro existente era el que todos teníamos como diámetro para caminar libremente y sentirnos seguros, para soñar y ser verdaderamente niño.Para poder correr sucio, jugar con tierra y cruzar sin mirar entremedio de las calles, hasta celebrar el último gol.
Vi como las iglesias evangélicas nacían para pronto morir. El pan se contaminaba día a día por el humo exportador, debíamos partir algo me lo decía. El colegio se iba a la quebrada para que dejáramos de toser. Mi corbata nunca cambio el color azul. Todas las idas eran subidas. Las vueltas eran una bajada. Mi madre a veces lloraba por incomprensión o por sobre exposición. Un día hubo velas y a mi lado un mocoso me regaló el nombre de hermano. Me dijeron miles de veces se acabó y aún me pregunto el porqué. Huí antes de ver el The End. Llegue a un lugar en donde el camino de llegada es el mismo de partida. Alguien me dijo que era El Salvador. Volví a empezar…
Etiquetas: relatos
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