Blog Mantenido por | Hugo Donaire Miles, Freddy Araya Valenzuela.

Desde El Salvador, Región de Atacama, Chile.

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Arte Norte Flickr


Estilo Fotográfico en El Salvador

Enviado por HDonaire el 03/07/2008 a las 09:45 AM

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El Arte de la Fotografía, es una de las tantas formas de expresión que tenemos como ser humano.

Les invito a visitar este sitio web salvadoreño, de mi amigo Iván Rojas, Estilo Fotográfico.

Una de mis fotos preferidas es esta. Iván lo sabe.

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Estilo Fotográfico también cuenta con un blog en bligoo, lo puedes encontrar aquí.

Tag | Estilo Fotográfico

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Arte Norte en Facebook

Enviado por Freddy Araya Valenzuela el 02/07/2008 a las 12:41 AM

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Bienvenidos.

Tag | Facebook


Potrerillos y su Belleza

Enviado por HDonaire el 01/07/2008 a las 02:22 PM

Amigos de Potrerillos, aquí les dejo este vídeo realizado por Luis Morales de nuestro “Querido Potrerilos del ayer”.

Tag | Potrerillos

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Yo, Dios iluso

Enviado por Freddy Araya Valenzuela el 30/06/2008 a las 11:33 AM

Contando con la alegría de un momento ínfimo me recuesto y enciendo el tv. Como desde hace 32 años la sangre se pasea implícita y explícitamente por la pantalla, desde hace 32 años que existe todo, hace 32 años los creé a todos con la ilusión de tener compañía, de crear lazos con algo, de amar. Así me desilusionaron mis propias creaciones, en un pricipio parecían perfectos, no era posible tener problema alguno, las cosas sucedían y yo salía caminando y silbando, sonriente. Ahora los miro y todo es terrible, mis creaciones son como yo, perversas, siguen sus instintos autodestructivos y destrozan todo lo que en apariencia les sirve: personas, árboles, cerros, aguas, aire, corazones, confianzas, cariño.

Luz de luna

Me levanto, apago esa cosa rara y salgo al mundo, a mi mundo. Se me presenta y se burla, una de mis creaciones me sonríe y luego saca la pila de su pendrive y la bota junto a mis pies. Creo que esto tiene poco sentido, ahora escribiendo frente a una pantalla apago el monitor y miro mi reflejo, mis ojos cansados susurran un perdón, yo les recito a De Rokha:


"Pus, llanto y nieblas lúgubres, dolor, solo dolor mamo en los roñosos pechos de la vida, no tengo casa y mi vestido es pobre; sin embargo, mis cantares absurdos, inéditos, modestísimos suman el pensamiento, TODO el pensamiento de la raza y la voz del instante; soy un país HECHO poeta, por la gracia de Dios; desprecio el determinismo de las ciencias parciales, convencionales, pues mi sabiduría monumental surje pariendo axiomas desde lo infinito, y su elocuencia errante, fabulosa y terrible crea mundos e inventa universos continuamente; afirmo o niego, y mi pasión gigante atraviesa tronando el pueblo imbécil del prejuicio, la mala aldea clerical de la rutina. "



Mejor salgo de la ciudad, y entre los desiertos recuerdo cuando en mi mundo había mucha vegetación, y mis creaciones tenían vida:

Me encontraba yo caminando por un sendero lleno de arbustos de colores, unos amarillos, otros rojos y otros verdes (si!, eran verdes!!) cuando apareció de entre un arbusto azul una mujer, una bellísima mujer azul oscuro que en un principio me pareció normal, pero en la medida que se acercaba noté que era descomunal, gigante, sobrecogedoramente despampanante. Debía medir al menos cuatro metros, y caminaba directo hacia mí. Con mi usual tranquilidad la esperé, tratando de no parecer muy sorprendido (o aterrorizado) y así no auyentarle o hacerle sentir mal.
Comenzó a correr hacia mí, casi doy media vuelta y emprendo la huída, pero aguanté con la valentía que sólo los suicidas tenemos, casi con la ilusión de que me partiría la cabeza de un manotazo. Cando estuvo frente a mi se detuvo derrepente y se agachó, me tomó en brazos y corrió por entre los árboles, saliendo del camino de arbustos. Mudo ante la situación comencé a mirar su rostro, estaba asustada, sus grandes y hermosos ojos brillaban de adrenalina... y algo raro... me daba la impresión de que me salvaba de algo, y que yo era alguien muy preciado para ella. Miraba hacia atrás y seguía corriendo, mirándome de vez en cuando como asegurándose de mi bienestar.
Por fin nos detuvimos, y entre sus enormes senos me cobijó durante unos minutos detrás de un árbol milenario (debo reconocer que fué muy agradable), hasta entonces no había escuchado su voz, por lo que interesado quize hablarle.

- emm... hola, de qué me salvas?

- de ti mismo!, venías allí detrás, te hubieras visto la cara!! demasiado miedo! tus dedos eran grandes espadas filosas!!
tus dientes!!! tus ojos desorbitados llenos de odio!!!terrible!, aún estoy espantada.

Algo me decía que tenía razón, aunque lo que me decía era un tatnto absurdo, sus ojos decían la verdad (en eso soy buenísimo, reconociendo la verdad en los ojos de las personas). La abracé y entre sus senos de gigante me dormí.


Que tiempos aquellos.

::

Pintura: Moonlight, Edvard Munch

Tag | Edvard Munch

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Gotitas del alma

Enviado por Freddy Araya Valenzuela el 28/06/2008 a las 05:36 PM

Gotitas del alma

Libro auto referente en el que la autora cuenta sus vivencias. Durante el desarrollo de sus escritos estiliza su escritura con formas inteligentes y rítmicas que hacen sospechar su naturaleza poética en varios de sus pasajes, las cuales hilvana en torno a su vida:

"Mientras vuelo sobre las colinas multicolores sofocada con el asfixiante calor del recuerdo, me detengo un instante y te descubro sonrojada, con el cabello arrebolado revoloteando al viento..."

Cecilia Moraleda forma parte del Círculo Literario Potrerillos, entidad cultural que ya tiene una amplia trayectoria en el ámbito literario y con la cual he participado ya en varias ocasiones, entre ellas un par de sesiones de poesía en las que se desarrollaron ejercicios literarios y comimos cositas ricas y bebimos buen vino. Un saludo a la autora y a todo el círculo literario.

Tag | Círculo Literario Potrerillos , Potrerillos

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Hijo del Cobre

Enviado por HDonaire el 26/06/2008 a las 09:28 AM

Crecí bajo el amparo material de dos chimeneas de acero que hoy aún fuman cobre, en medio de la arena eterna, donde el sol te besa oscureciendo la piel.

Pasado fue, cuando evitando la labia política y las tentaciones que producían las mini faldas que iban a nacer en la capital y regiones en los años 50, treparon a la región de Atacama, en la nariz de un cerro, buscando un pedazo de suerte llamada cobre, algunos campesinos que se le extravió la cosecha, algunos obreros cesantes debido al traspié de los señores hierro y salitre. Se nutría de esperanza esta tierra declamada al viento y son de dos chimeneas.

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Mi abuelo trajo un pañuelo, un botón cocido de valor, una maleta de cuero calurosa, un par de cartas hechas verdad, un ruido que era hambre, una flor que era deseo y luego fue su honor.

Luego nació mi Padre, jugó libre en su niñez hasta que su adolescencia le pidió buscar futuro, cuando las universidades aún enseñaban algo. Regreso a estos cerros, en un momento donde el mundo y los procesos le pedían la jubilación a los trenes y el país se debatía entre una izquierda ilusa y una derecha económica.

Luego nací yo, y las chimeneas ya tenían más tiempo para dejarme soñar entre los cerros casi blancos que me cuidaban. Llegaba la hora en que los miles de dólares y el derecho del ambiente, se hiciera escuchar en nuestras economías. De nada sirvió la defensa de las historias pasadas y sentimientos de las caras y manos partidas por el sol y el ácido Lord Cobre. Se moría un mundo sin micros, sin estacionamientos, sin ladrones con odio.

No necesitábamos usar el Metro para vivir, ya que el único metro existente era el que todos teníamos como diámetro para caminar libremente y sentirnos seguros, para soñar y ser verdaderamente niño.Para poder correr sucio, jugar con tierra y cruzar sin mirar entremedio de las calles, hasta celebrar el último gol.


Cuando los pelos me robaban la niñez a zancos, diciéndome adolescente.

Vi como las iglesias evangélicas nacían para pronto morir.

El pan se contaminaba día a día por el humo exportador, debíamos partir algo me lo decía. El colegio se iba a la quebrada para que dejáramos de toser.

Mi corbata nunca cambio el color azul.

Todas las idas eran subidas.

Las vueltas eran una bajada.

Mi madre a veces lloraba por incomprensión o por sobre exposición.

Un día hubo velas y a mi lado un mocoso me regaló el nombre de hermano.

Me dijeron miles de veces se acabó y aún me pregunto el porqué.

Huí antes de ver el The End.

Llegue a un lugar en donde el camino de llegada es el mismo de partida.

Alguien me dijo que era El Salvador.

Volví a empezar…

 

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Tag | El Salvador , Potrerillos

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